Las horas infinitas

Y mientras contemplo las horas infinitas

espero tu reencuentro.

Y las notas de la esperanza

se mecen al compás de mis sueños.

De mis sueños…

De mis sueños de tenerte de nuevo,

de fundirme en tus abrazos,

de perderme en tus besos.

Y las horas, infinitas, caminan a paso lento,

sonriendo a mi deseo,

burlando a mi anhelo de tenerte de nuevo,

de sentirte a mi lado…

de perderme en tus besos…

M. Cristina Iglesias

crismitra@todos los derechos reservados.

Pasa los días el poeta

Y pasa los días el poeta observando la belleza.

La belleza en los besos de una madre,

en las manos de aquel hombre que labora,

en los pétalos rosados que se abren,

en las alas de la leve mariposa.

La belleza en los campos que se extienden

en laderas, y arboledas prodigiosas;

la belleza en las palabras de quién miente

a sabiendas de dejar un alma rota.

Y el poeta con sus versos embellece

cada beso, cada tarde, cada prosa,

pues así pasa el poeta por los días

observando la belleza en cada cosa.

M. Cristina Iglesias @todos los derechos reservados

QUIERO SER

Quiero ser tu ahora, tu ayer y tu mañana.

Quiero ser el metro que te espere,

la distancia que te abrace,

el suspiro que te consuele.

Quiero ser tu miedo y tu esperanza,

tu abrigo en las noches de invierno,

tu escudo, y tu lanza.

Quiero llevarte escondido a mi reino,

bailar a la luz de la luna,

perderme en tu besos,

hallarte en mi cama.

Amarte, tocarte, olerte,

sentir cada latido de tu alma,

y fundirme en tu ser para siempre,

y perderme en tu nada.

Quiero ser tu ahora, tu ayer… tu mañana.

Para R.D.

Varanasi 18 mayo 2020

¿Qué va a ser de mi? Cuando toser se convierte en un estigma

Aquí sigo, confinada después de 55 días en mi casa de Benarés, en India.

55 días en soledad, 55 días de altos y bajos, de idas y venidas, de alegrías y llantos. 55 días pero ¿cuántos más?

La incertidumbre del día a día se apodera de mi estado de ánimo. Sin saber cuando voy a poder volver a España con mi familia, los momentos de tristeza a veces se hacen intensos, a veces eternos, y casi siempre silenciosos.

¿Ver la luz al final del túnel? De momento, parece que no. Pero se que llegará el día en que salga de India, aunque un temor me ronda la cabeza desde el comienzo de este virus: ¿como voy a vivir en sociedad ahora, con mi tos crónica?

Una vez leí que Gandhi tenía tosecilla al amanecer y al anochecer durante toda su vida. Quizá una tos alérgica. Y lo mismo me sucede a mi. Tengo una tos crónica que se agrava en los momentos de nervios o de tensión. Y ahora, con la crisis del Covid-19, mi tos se convierte en estigma.

¿Qué pasará si me da un ataque de tos durante el embarque en el vuelo? ¿O si me pongo a toser en el avión, o a la entrada en la aduana? Y ya sin pensar en los vuelos, ¿que pasará cuando tosa en la calle, en el mercado, en la farmacia? ¿voy a ser una persona “non grata” por padecer tos crónica? Me inquieta la idea. Me inquieta el mundo que se avecina, en el que toser es ser un enfermo y besar es un delito. Me inquieta volver a mi casa y no poder abrazar a mi hija ni a mis padres después de muchos meses sin verles. Me inquieta la incertidumbre.

Quizá todo termine antes de lo que pensamos, y el mundo vuelva a la normalidad que conocimos, y que dimos por eterna. O quizá no, y vivir con tos crónica sea mi estigma de ahora en adelante.

Sea lo que sea… ¡seguiré haciendo mis ejercicios de respiración diarios! Y ahora que el aire está más puro, los haré con más intensidad. Y si aún no consigo recuperar mis pulmones… ¡que la tos me acompañe!

Varanasi, 13 mayo 2020

Caballo azul desbocado

Caballo azul desbocado.

Cabalgas en la noche entre las notas de tus versos, 

y tiñes de añil tus sueños

durante el día.

Con cargas pesadas en tus lomos,

siempre miras hacia delante

en busca de un nuevo horizonte.

Un horizonte azul,

un horizonte infinito,

un horizonte a la otra orilla de este mar,

en el que navegas,

a la deriva.

Caballo azul desbocado.

Bate tus alas para volar muy alto,

para llegar muy lejos,

para sentir muy grande.

Y cuando llegues al final de tu camino,

descansa.

Descansa en la dicha de tus recuerdos

pues tú,

caballo desbocado,

pintaste el mundo de azul

y forjaste,

en tu largo caminar,

un sendero de ilusiones en verso.

Y cabalgaste sin miedo al mañana,

esculpiendo tus sueños

en rocas imposibles,

dibujando besos en eclipses,

y promesas en papeles.

Porque tu alma fue libre

y tus pasos, 

los pasos firmes que te marcaron.

Caballo, azul, desbocado.

Para J.A.

M. Cristina Iglesias

Varanasi, 11 mayo 2020

Original abstract oil painting of a beautiful blue horse running. Author: Boyan Dimitrov

MI BENARÉS SILENCIOSA

Y dónde antes escuchaba ruido,

canciones, oraciones, movimiento…

ahora escucho silencio.

Y allí dónde las gentes se aglutinaban en procesión,

con devoción en el alma y cansancio en los pies,

ahora solo hay soledad.

Y dónde las formas estallaban

en explosiones de colores para los sentidos,

ahora solo hay grises uniformes.

Y aquellas aguas sagradas

que recibían cada día sus ofrendas,

sus cantos,

sus campanas al viento,

ahora se han purificado,

y fluyen libres de residuos

y llenas de vida.

Y aquellas escaleras donde las gentes se reunían al atardecer,

llenando cada peldaño con nuevas historias que contar,

ahora, reposan con sosiego al ardiente sol de mayo.

Esta es, hoy, mi Benarés silenciosa.

Benarés, 2 mayo 2020

Silencio en el ghat principal de Benarés.

VOLVEREMOS A ENCONTRARNOS

Anochece.

El suave mecerse de las hojas al viento me trae recuerdos del ayer. Recuerdos de aquel tiempo en que, a orillas del mar, jugabas con mi pelo, mientras el aire acariciaba nuestros rostros. Anochecía. Nuestros cuerpos desnudos expuestos a la luz del ocaso aún conservaban restos de sal. Nos miramos profundamente a los ojos, y entonces supimos que aquello era amor; pero no un amor cualquiera. Entendimos que aquel amor iba más allá de este tiempo, y del espacio en que nos encontrábamos. Entendimos que nuestras almas se habían reunido de nuevo para completar aquello que dejaron pendiente, aunque no sabíamos, aún, de qué se trataba.

Cayó la noche. El fuego de la hoguera que nos calentaba en aquella playa iluminaba nuestros rostros, y cubiertos con una simple tela, cantamos al ritmo de las estrellas, de la luna, de la paz de aquel mágico lugar.

Pero la magia no es eterna. Pronto tuvimos que separarnos, sin saber si el destino nos volvería a unir. Sin saber si volveríamos a vernos reflejados en los ojos del otro, sin saber si tus manos rozarían de nuevo mi cabello.

El tiempo pasó. No recuerdo cuantos años, ni cuantos minutos estuve alejada de ti. Solamente el recuerdo de aquellos días en la playa nutría mi memoria, y mi alma se estremecía cada vez que evocaba tus palabras: “Volveremos a encontrarnos”.

Por caprichos del destino, mucho tiempo después volví a aquel lugar de nuestro primer encuentro. Y sola, sentada en aquella orilla, escuchaba el murmullo del viento, que acariciaba mis cabellos. Anochecía. La nostalgia invadía mi ser, pues ni la distancia ni el tiempo habían borrado de mi corazón aquel bello encuentro, aquellos instantes junto a la hoguera, aquellas canciones…

Una silenciosa lágrima rodó por mi mejilla. No entendí si era de tristeza o de alegría, pues el solo hecho de saber que existías había llenado mi propia existencia todo aquel tiempo en que no supe de ti.

De pronto sentí una suave mano acariciando mi cabello, y una voz que, al oído, me susurraba unas palabras que ya conocía: “te lo dije, volveremos a encontrarnos”.

Secaste mis lágrimas con tus besos. Rodeaste mi tembloroso cuerpo con tus brazos, y así, en silencio, contemplamos como la luna aparecía por el horizonte, besando a la mar en un encuentro inesperado.

Anochece. Y tu recuerdo ha vuelto a mi mente. Y tú ausencia sigue estando presente en cada día de mi vida, pues después de tu partida, esta vez sin punto de retorno, no se cuando volveremos a encontrarnos.

Pero cuando lo hagamos reconoceré tus manos, y tu mirada, y el tacto de nuestra piel me trasladará a un mundo que me será conocido, aunque no pueda recordarlo con claridad. Y quizá, o quizá no, escucharé el eco de unas palabras que al viento me susurren: “te lo dije… volveremos a encontrarnos”.

Narración…

COMO UNA FOTOGRAFÍA

Y observo lo que sucede

como una fotografía:

plano, sutil sin relieve,

sin filtros, sin fantasía.

Observo por una pantalla

como se pasa la vida,

como la gente se muere,

como transcurren los días.

Y en mi mente solo existe

una gran fotografía

de calles desiertas de gente

donde antes, las había.

Y mi alma se resiente,

triste, dolida, sombría,

cuando ve lo que sucede

como una fotografía…

Para Pablo P.

30 marzo 2020

Jugando con la poesía en tiempo de cuarentena

Como muchos sabéis, estoy pasando esta cuarentena confinada en mi casita de la ciudad de Varanasi, India. Los días son largos, y gracias a internet podemos estar en contacto los unos con los otros.

Hace unos días quería escribir algún poema pero no tenía inspiración, pues en los momentos difíciles a veces la mente se bloquea (seguro que lo habéis experimentado). Entonces, se me ocurrió un juego “poético”. En mi muro de Facebook le pedí a mis amigos que me dejaran una palabra en los comentarios, para, al llegar a 15 palabras, hacer un poema con todas ellas. Hubo algunas personas que se animaron a participar, y a mi me ayudó a crear de nuevo.

He hecho el juego de los poemas 5 días, y estos son los resultados.

30 marzo

Las palabras eran: sartén, Tafalla, muchas, humildad, paciencia, sinceridad, amor, fuerza, dificultad, igualdad, vivir, amistad, utopía y tristeza.

Y este fue el poema:

Vivimos tiempos complicados,
de una gran dificultad,
en las casas, confinados,
con falta de libertad.

Unos sienten más tristeza,
otros buscan amistad,
otros tienen más paciencia
para el momento pasar.

Pero hay algo que nos une
a toda la humanidad:
ese amor y esa fuerza,
y esas ganas de luchar.

Pensemos en el futuro
con mucha sinceridad,
y hagamos la utopía
convertirse en realidad.

Creemos un nuevo mundo
donde reine la igualdad,
la belleza, la armonía,
donde reine la humildad.

Una gran sartén que abarque
al planeta en su unidad:
con Tafalla, Varanasi,
Creta, Roma… ¡y Gibraltar!

Un planeta, una raza,
vivir un mundo de paz…

Son mis plegarias en verso…
¡gracias por participar!

31 marzo

Las palabras eran: unidos, bailar, resistencia, compasión, aguantar, sensibilidad, barca, sosiego, tarde, delirante, trabajo, calabacín, inteligencia, luna, escoba y alma.

Y este fue el poema:

Una tarde delirante
me propuse redactar
algún verso extravagante
que se pudiera bailar.

Me imaginé en una barca
que me llevaba a la mar,
y surcaba mil comarcas
en su triste confinar.

Oponía resistencia,
no lo quería aceptar,
mas, con paz e inteligencia
pensé: “lo puedo aguantar”.

Sentí compasión en el alma
por toda la humanidad,
sentí por dentro la calma,
sentí sosiego y bondad.

Vi seres que estaban sumidos
en trabajo de humildad,
en silencio, mas unidos
por su sensibilidad.

La luna adornaba mi alcoba,
olía a calabacín;
desperté, cogí mi escoba.
Mi sueño, llegó a su fin…

1 abril

Las palabras eran: consciencia, gafe, responsabilidad, espera, confianza, lejos, arco iris, mejorar, sobrevivir, despertar, salud, compasión, amor, felicidad y humildad.

Y este fue el poema:

Sí, brillará el arco iris,
volverá a salir el sol,
y esta espera tan eterna
quedará lejos, muy lejos,
y traerá salud y amor.

Abriremos la consciencia,
tendremos un despertar,
y con confianza y paciencia
avanzaremos unidos
hacia la felicidad.

Tengamos paz en el alma,
compasión, luz, humildad;
sobrevivir es posible
mas no olvides cada día
tu responsabilidad.

No soy gafe, no lo creo,
puedes en mi confiar,
y confía en estos versos
que con cariño te dicen
que todo va a mejorar…

3 abril

Las palabras eran: encantadora, sonrisa, amistad, fuerza, esperanza, ámbar, eternidad, flor, desamor, casa, fin de semana, luz, suerte, cariño, repatriación, gato y amor…

Este día, hice dos poemas.

Poema 1

Una luz encantadora
invade mi corazón
cuando miro a aquella flor.

Ella llena de esperanza
mi casa, y todo el balcón,
de amistad, fuerza y amor.

Y mi viejo gato “Ámbar”
que es gordito y juguetón
también ama a aquella flor.

Yo la mimo con cariño
pues me da suerte un montón
y cura mi desamor.

Y cada fin de semana
(si no hay repatriación)
disfrutaré su esplendor…

Para mi flor encantada
eternidad quise yo…
mas un día… marchitó.

Pero aunque no esté conmigo
cuando salgo a mi balcón
¡sigo sintiendo su olor!

Poema 2

Veo luz en la sonrisa
de la gente alrededor,
una luz encantadora
que inspira esperanza y amor.

La amistad hace la fuerza
que vence hasta el desamor,
y el cariño que nos une
traerá suerte al corazón.

Y ni veinte gatos negros
romperán la fuerte unión
que han tenido nuestras vidas
en esta repatriación.

Volveremos pronto a casa,
cada uno con su avión,
y quizá un fin de semana
nos veremos… quizá no.

Pero nunca olvidaremos,
por toda la eternidad,
el ámbar de aquella bandera
que fue un día nuestro hogar.

Y que aquella flor de loto
que ondeaba, singular,
nos recuerde aquellos días
en nuestra India inmortal…

Este poema se lo dediqué a los hispanos que, como yo, están en Varanasi y con los que nos comunicamos en un grupo de Whatsap.

5 abril

Las palabras eran: valentía, caridad, gratitud, amor, desafío, vela, realidad, tierra, compasión, locura, Universo, esperanza, florecido, olores, cielo.

Y este fue el poema:

Sembremos una gota de esperanza,
regémosla con gratitud y amor,
pongamos una vela al Universo
en un gran desafío de ilusión.

Tengamos valentía en estos tiempos,
son tiempos de locura y de dolor,
mas esta realidad que estás viviendo
traerá a nuestra Tierra compasión.

Y pronto volverás a ver el cielo,
y el aire traerá olores y frescor,
y el nuevo ser humano, florecido,
tendrá, al fin, caridad de corazón.

Estoy muy contenta, porque la gente ha participado y se han parado a leer poesía… y a mi me ha servido para ejercitar mis pequeñas dotes poéticas, y para disfrutar mucho creando…

Seguiré jugando con mis amigos de Facebook al juego de las poesías… ¡gracias!