La vorágine de la vida

Llevo meses sin escribir, absorbida por la vorágine de la vida. Trabajo, atascos, más trabajo… La mente, cuando tiene un momento desocupado, necesita descansar y poco espacio queda, en el día a día, para la creatividad. Los versos se han escapado entre el humo de los coches, pero de vez en cuando, renace un atisbo de poema.

En esta ocasión, dediqué un poema a una persona sin hogar que acude al centro de día en el que ahora trabajo. Y dice así:

Qué fácil reírse del inocente,

del diferente o el indiferente,

qué fácil reírse de aquellos que expresan y sienten,

que viven su vida sin miedo a la gente,

ni a sus rumores,

ni a su mal ambiente.

Sonríen, disfrutan, viven el presente,

mientras otros se ríen

pues no lo comprenden.

¡Qué bello es ser libre

entre gente corriente!

(Crismitra)

Y ahora… a seguir rodando sin descanso…

REFLEXIONES DE DOMINGO

No me gusta hacer demagogia, pero tampoco puedo permanecer impasible ante lo que sucede a mi alrededor. Situaciones que me hacen cuestionarme, como muchos filósofos hicieron en el pasado y siguen haciendo hoy, si el ser humano es bueno o malo por naturaleza, sin olvidarme, por supuesto, de que ya de por sí bueno y malo son simples conceptos creados por el propio ser humano…

Por eso la reflexión que hoy hago tiene que ver con la violencia que veo a mi alrededor, y la forma de tratarla.

Jean Jacques Rousseau

Esta semana ha sido «notición» la bofetada de Will Smith a Chris Rock. Una salida de tono en mitad de una gala vista por millones de personas en todo el mundo, en la que el agresor, minutos más tarde de pegar a un compañero por una simple broma (dejemos de lado el debate de si la broma era o no pesada) es premiado con la estatuilla a la mejor interpretación masculina de cine, y aplaudido por todos su compañeros y compañeras.

Lo vimos, lo juzgamos, y ahí se quedó: Chris Rock con su bofetada (que, por cierto, nadie le ha halagado su comportamiento tras recibir el golpe, pero su actitud frente a lo sucedido sí ha sido de Óscar), y Will Smith con la estatuilla en la vitrina de su casa.

Cierre de telón.

Siempre me ha gustado el tenis, pero últimamente me he aficionado más a seguirlo por televisión, tras la victoria de Nadal en el Open de Australia. Y después de años sin ver tenis, ¿qué me he encontrado? A muchos, muchos jugadores mostrando una violencia en la pista, tanto verbal como física (autolesiones) que me hace cuestionarme donde se han quedado la deportividad y la elegancia que caracterizaban a este deporte. Y lo triste es que en este caso tampoco la violencia tiene grandes consecuencias, y los partidos continúan como si no pasara nada.

¿Qué nos está pasando? ¿Por qué normalizamos tanto la violencia? ¿Queremos una sociedad justa, bella, seres humanos que se apoyen y se amen, o queremos un mundo loco en el que las agresiones, sean del tipo que sean, pasen a formar parte de nuestras vidas haciendo de ellas algo tan habitual que ya ni nos afecten?

Vivimos en la era de la tecnología, en la era de la comunicación. Pero nuestras mentes cada vez están más aletargadas, dominadas por la información pasajera que no nos permite pararnos a cuestionar nada, pues mañana ya no es noticia. Y quizá, sin quererlo, estamos trasmitiendo a la nuevas generaciones que todo vale: que puedes ser un número uno del deporte e insultar y pegar sin que pase nada; que puedes ser el mejor actor de cine y agredir como y cuando quieras, y después ser premiado; que puedes invadir un país a tu antojo, matando a personas inocentes, mientras un estadio lleno de seguidores ciegos te ovacionan…

A veces me he dicho a mí misma la frase de Groucho Marx: «¡que paren el mundo, que yo me bajo!». Pero me gusta soñar con un mundo mejor en el que poder vivir sin tener que «bajarme». Un mundo en el que las guerras, la violencia gratuita, las desigualdades, la pobreza, las injusticas y tantas otras creaciones sociales, no existan. Por eso me quedo con «Imagine», de John Lennon:

«Puedes decir que soy una soñadora

pero no soy la única.

Espero que algún día te unas a nosotros

y el mundo vibre como uno»

Y seguiré soñando, y reflexionando, y compartiendo mis pensamientos con quien quiera leerlos, sentirlos, interiorizarlos. Porque a pesar de lo que veo a mi alrededor, sigo creyendo en el potencial del ser humano hacia la bondad, y sigo promulgando una elevación de conciencia que es la única que puede ayudarnos a salir de este mundo loco en el que vivimos.

OM

A TI, SI ME NECESITAS

Tu dolor no es mío,

pero es como si lo fuera,

y tu hambre no es mi hambre

pero es mi tristeza.

Tu refugio es mi hombro,

tu lágrima, mi pena,

tu sonrisa es la llama

que mi alma llena.

Llámame cuando sufras,

llámame cuando quieras

pues tú y yo somos una

y tu dolor… es mi pena.

Crismitra, 27 noviembre 2021

Feria del Libro de Navalcarnero (Madrid)

Este fin de semana se celebra en Navalcarnero, municipio de la Comunidad de Madrid donde resido desde hace un año, la Feria del Libro, en la que tengo la oportunidad de participar junto a mis compañeros/as escritores de la Asociación Literaria de Autores de Navalcarnero.

Además, con motivo de la feria, algunos autores y autoras de la Asociación hemos colaborado en una antología de relatos y poemas, «De amor y desamor», que estará a la venta en nuestro stand.

Yo estaré firmando el domingo día 10, desde las 11 de la mañana a las 14 horas los ejemplares de mis tres libros hasta ahora publicados.

¡Os espero por Navalcarnero!

DECLARACIÓN

Y en los pétalos de rosa de tu boca

probé el fruto prohibido,

y hambrienta aún de tu mirada,

vagué.

Vagué por cielos y tierra,

por paraísos e infiernos

buscando de nuevo tu sabor,

mas no lo hallé en ningún recuerdo

ni en el olvido,

lo hallé en la nada que llenaba

tu vacío,

lo hallé en el horizonte sin formas,

en las formas sin sentido.

Y cuando estuve a punto de asirlo de nuevo,

de recogerlo y cuidarlo…

voló,

convirtiéndose de nuevo en pétalos de rosa

que ni ayer ni nunca probé.

Crismitra, julio 2021

POETAS

Ellos tienen el don de la palabra.
Les posee,
         les abarca,
                   les rezuma.
Cada una en su lugar,
en su momento,
componiendo altas torres de sentimientos
que no alcanzo a alcanzar.

Ellos son la palabra.
Es su poder, y con él
traspasan fronteras,
muros, corazones,
y almas enteras.

Poetas de aquí y de allá,
de ayer y de mañana,
del frío y de la pasión,
de la ira y del amor.

Poetas, ellos y ellas.

Poetas de santuario y de esquinas,
de tascas,
de papeles doblados en los bolsillos,
arrugados,
hogar de brillantes versos.

Nos llegan al corazón con sus palabras,
directas o indirectas,
y llenan el mundo
(loco, absurdo, castigado)
de belleza.

Poetas, mis grandes poetas.
Seres de la palabra.
Poetas.


Crismitra, 23 junio 2021

Entrevista en radio

Os dejo el enlace de una interesante entrevista de radio que me han hecho en Clickradiotv, en el programa Todo Literatura, a raíz de la publicación de mi segundo poemario (y tercer libro) «Con la voz del alma».

En ella, Pedro y Paloma se adentran en la poesía, y en mi mundo interior, desgranando poco a poco conceptos tan mágicos como el amanecer, el alma, o el significado de mi pseudómino, Crismitra.

Una entrevista en la que, como el título del poemario, hablo «con la voz del alma».

Aquí os dejo el podcast el enlace para escuchar el podcast:

Entrevista en audio

¡Espero que la disfrutéis!

«Con la voz del alma», mi nuevo poemario

El viernes 12 de marzo de 2021 salió a la venta mi nuevo poemario «Con la voz del alma», publicado una vez más con Mandala Ediciones.

En este libro se recogen 85 poemas que tienen como fondo el alma, el ser, la existencia. Poemas escritos recientemente, entre los años 2019 y 2020, tanto en India como en España.

En esta ocasión la portada del libro es un cuadro de mi buen amigo Rafael Torres Merino, titulado «Amanecer en el Ganges». Cuadro que Rafael me regaló, y que transmite esa paz que el alma anhela encontrar. Quizá lo haga a través del mis versos…

De momento el poemario está disponible en la web de Mandala Ediciones (pincha en el enlace para acceder a él), o a través de mi si queréis que os envíe un ejemplar firmado. Pronto, además, estará en la web de La Casa del Libro y Amazon.

Tengo una especial ilusión con este poemario. Quizá el ser el tercer libro que publico («En versos sin tiempo», 2019 y «La máquina de escribir y otros relatos», 2020) le da una importancia especial a mi trayectoria como escritora y/o poeta. Ahora espero que estos versos lleguen a muchas personas, y que, como a mi, les toquen un rinconcito de su alma.

Namaste.

Al 2020 le agradezco…

Poco a poco se va terminando este año 2020 que tan de cabeza nos ha traído. Un año marcado por la pandemia, por la incertidumbre sobre el futuro, por la inestabilidad económica y mental. Y, sin embargo, ahora que el año está tocando a su fin, quiero agradecerle varias cosas y despedirme de él con buen sabor de boca, porque este, sin duda, será un año que jamás olvidaré.

Gracias, 2020, por enseñarme a vivir el día a día. Porque nos has demostrado que todos los planes que podamos hacer son tan frágiles como nosotros mismos, y que lo que tenemos a cada momento es lo único real a lo que nos podemos agarrar de verdad.

Gracias, 2020, porque me has hecho mirar hacia adentro, y me has ayudado a ver quien era realmente y en qué momento de mi evolución me encontraba. No ha sido un encuentro de lo más agradable, no, pero si muy esperanzador pues ahora se de qué punto debo de partir para seguir mi proceso de evolución.

Gracias, 2020, porque me has ayudado a trabajar el desapego desde la raíz, separándome de manera indefinida de aquello que tanto amo. Y ahora que ya he pasado por el dolor de la separación, puedo mirar al futuro con tranquilidad y esperanza, pero sin tiempo definido y, quizá ya por fin, sin apego.

Gracias, 2020, porque me has enseñado a valorar de manera muy especial mi salud y la de mis seres queridos. Y no solo la de los más cercanos, sino la de todos aquellos que se han cruzado en mi camino, anteponiendo sus necesidades a las mías, y respetándoles en su distanciamiento.

Gracias, 2020, porque me has demostrado lo fuertes que podemos llegar a ser los seres humanos, y la capacidad de adaptación que tenemos ante las adversidades. Y eso nos hace una raza privilegiada, aunque no seamos a veces conscientes de ese privilegio y lo mal utilicemos.

Gracias, 2020, porque me has enseñado quienes estaban cerca de mi de verdad, y quienes estaban solo de paso. Porque me has unido con mis seres queridos, y me has enseñado a trabajar más a fondo la empatía.

Gracias, 2020, por recordarme lo frágil que soy. Por recordarme que estoy aquí de tránsito, y que ese tránsito puede ser largo, o puede terminar ahora mismo. La muerte está ahí, caminando siempre de la mano. Es solo un segundo, y el hilo que nos une a la vida se corta y el alma se transmuta. Esa fragilidad, esa vulnerabilidad me ayuda a llevar mis días con más alegría. Gracias, 2020.

Que los seres que se han marchado este año hayan encontrado su camino hacia la Luz.

Que los que aquí seguimos, continuemos aprendiendo con cada oportunidad que la vida nos brinde.

Que la conciencia colectiva se convierta en la mejor arma para la supervivencia de nuestra especie.

Que el 2021 me permita seguir aprendiendo.

Gracias, 2020. Y hasta siempre…

LA VIDA DETRÁS DE UNA VENTANA

Cuando era muy pequeña y volvía los domingos por la noche de la finca de mis abuelos, o de acompañar a mi padre en su día de caza, me sentaba en silencio en el asiento de atrás del coche, mientras en la radio sonaba el «Carrusel deportivo». Y en ese momento mi mente comenzaba a viajar.

Y viajaba a todos los hogares, a todas esas lucecitas que iluminaban las ventanas de los edificios de pisos que para mi eran tan ajenos. ¿Qué estará sucediendo detrás de cada una de esas lucecitas?

Habría una familia sentada en el sofá viendo la película de los domingos, tapada con una mantita. También había un joven estudiando para el examen de mañana en su habitación. Habría una abuelita solitaria haciendo la cena acompañada por su programa favorito de radio, y una pareja haciendo el amor. Seguro que habría alguien llorando, y alguien riendo. Habría personas enfermas, personas durmiendo, amigos jugando y gente riñendo.

Miles de ventanitas se abrían ante mi con sus miles de historias escondidas tras las cortinas. Miles de seres humanos sintiendo, respirando, viviendo al mismo tiempo en realidades tan diferentes, unos al lado de los otros, ajenos a lo que sucedía en la pared de al lado.

Y así, mi mente de niña divagaba y divagaba sin entender muy bien la complejidad de la existencia.

Hoy yo también soy una de esas ventanitas con las cortinas echadas que dejan entrever la luz, pero que ocultan la realidad de lo que sucede en una habitación cualquiera en una casa cualquiera. Y siguen fascinándome las lucecitas de en frente, y las de al lado, y me pregunto, aún, que historias se esconderán detrás de cada una de ellas, sin haber llegado aún a comprender la complejidad, o la sencillez, de la existencia humana…

Detrás de una lucecita, en Navalcarnero, Madrid.